Montehermoso Cultural

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Los Negritos de San Blas "tradición centenaria"

Los Negritos de San Blas "Tradición Centenaria"


SAN BLAS 

San Blas, mártir y obispo de Sebaste (en la actualidad Sivas, Turkia). Cuando el emperador romano Licinio comenzó la persecución de los cristianos, Blas huyo hasta ser capturado y por negarse a renunciar a su fe, fue desollado con peines de acero para la carda o limpieza de la lana y fue decapitado en el año 316 d. C. Por orden del gobernador Agricolao durante el mandato del emperador Licinio.

Tras su muerte sus reliquias fueron trasladadas a Paris, donde fue nombrado santo patrón. 

Siglos más tarde se convertiría en el patrón de los cardadores, dada la relación aparente entre su muerte y este colectivo.

Acompaña a San Blas fama de milagrero. En virtud de esa creencia ha sido venerada a lo largo de los siglos su imagen por los cristianos, quienes le imploran auxilio particularmente para el remedio los males de garganta.

Cuenta la leyenda que hallándose en cautividad salvó la vida de un joven compañero de celda a quien se atragantó una espina de pescado. Por ese motivo se pide hoy en día ayuda para sanar todo tipo de males de garganta. De aquí proviene la costumbre de bendecirlas el día de su festividad.

Antiguamente la festividad de San Blas se celebraba el 15 de febrero, pero actualmente ha sido trasladada al día 3. En algunas naciones de Oriente se celebra el día 11.

Desde la edad Media se viene celebrando el ritual llamado “bendición de San Blas”. Consiste esta ceremonia en colocar dos cirios encendidos delante de la garganta del enfermo, hacer la cruz de San Andrés y rezar una plegaria. Este ritual lo practican sobre todo en Alemania, bohemia y Suiza. En Roma ejecutan la bendición de San Blas haciendo girar un cirio empapado de aceite en torno a la garganta del postulante.

Desde el siglo XVI se lleva a cabo la bendición del agua de San Blas. Tras ser bendecida, con ella se unge y abreva al ganado para que no le ataque la enfermedad.

“LOS NEGRITOS DE SAN BLAS”, ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Hay varios grupos en la alta Extremadura en los que aun se precisan sus rasgos étnicos tal es el caso de Montehermoso, por las perduraciones simbólicas dentro de los ritos y costumbre, entre estas encontramos Los Negritos de San Blas, este grupo bebe sus fuentes den hondas raíces y constituye un hito cultural de reconocida importancia, formando parte del rico legado etnográfico que Montehermoso atesora como uno de sus bienes más preciados. 

Antiguamente era integrado por hombres de más de 40 años que daban a las danzas un aire especial, para así con ello conservar el tesoro tradicional de nuestro pueblo.

La cara pintada de negro en recuerdo de una máscara para propiciar la magia de las transformaciones y las súplicas hacía el santo de San Blas.

La celebración de San Blas en Montehermoso, es una fiesta tradicional que se celebra cada 2 y 3 de febrero en esta localidad. Los Negritos de San Blas son un grupo formado por siete danzarines, todos ellos hombres, que van con la cara tiznada con corcha quemada, como manda la tradición. En sus manos llevan unas castañuelas de corazón de encina. 

El componente principal del grupo es El Palotero, que porta sobre sus espaldas un zurrón de piel de cabra en el cual lleva los palos para bailar y los demás útiles que con sus mimos y gestos van a representar en la danza de los oficios, tijeras del esquilador de ovejas, navaja del barbero, pujavante del herrero y martillo del carpintero. 

La vestimenta de este, es diferente de la del resto de danzarines, y sus castañuelas son de corcha, por lo que no emiten sonido alguno. En su cabeza lleva un gorro muy vistoso imitando a la mitra de un obispo. El papel de este es el de bufón y mediador entre los danzarines y el público, logrando con sus muecas la sonrisa de los niños y las carcajadas de todo el mundo, cuando sobre todo cuando restriega su cara tiznada en el rostro de una guapa moza.

LEYENDAS POPULARES

No podía faltar la leyenda en torno a los Negritos. Una de las historias más emotivas y que probablemente sea la más significativa y aceptada por el pueblo, es la que nos han ido transmitiendo oralmente de generación en generación.

“Hace ya muchos siglos había una familia muy pobre, compuesta por siete hermanos, que llegado el mes de febrero y con él, la celebración de San Blas, se acercaban al pueblo para pedir limosna, interpretando cada año una danza ritual distinta, para evitar ser reconocidos. 

Pasado dieciséis años y después de interpretar dieciséis danzas diferentes, pensaron que la gente del lugar les reconocerían al llegar, y decidieron entonces tiznarse la cara de negro con corcha quemada, para hacer creer a la gente que eran otros los que actuaban. Uno de ellos, el que ejercía como jefe del grupo, se puso un gorro imitando a la mitra de un obispo y un traje llamativo y pintoresco, con un zurrón de piel de cabra a sus espaldas donde guardaba los instrumentos de las danzas que iban a interpretar. En sus manos portaba unas enormes castañuelas de corcha que no emitían sonido alguno y que el tocaba sin cesar. Su papel era el de intermediario entre el grupo de danzarines y el público y con sus muecas y sus gracias hacia las delicias de mayores y pequeños. Era la representación burlesca de la fiesta. Este personaje es el llamado “El Palotero”.

Estando bailando delante de las autoridades presentes, y hallándose allí el obispo de la diócesis de Coria, fueron reconocidos por este, al ver que eran los mismos danzantes que todos los años venían a la celebración de San Blas bendito a pedir limosna, aunque tuvieran sus rostros pintados. Entonces mirando a todos los allí congregados exclamó “ESTOS SON LOS NEGRITOS DE SANTO TOMÉ, QUE TODOS LOS AÑOS NOS VIENEN A VER”.

Pero no olvidemos que solamente es una leyenda y que seguramente el significado y origen de Los Negritos y sus danzas sea otro bien distinto. En el enlace que viene a continuación tenemos más datos sobre como nacieron las fiestas de Los Negritos en España y en otras partes del mundo. Los Negritos de San Blas en Montehermoso y otras manifestaciones culturales en España, Europa e Hispanoamerica

TRADICIÓN CENTENARIA

La celebración de esta fiesta es original, no solamente por la fiesta en sí, que es antiquísima, sino por todo el ritual que conllevan sus actos. La Velá de San Blas el 2 de febrero, día de Las Candelas. Los mayordomos con los velones encendidos escoltando a los Negritos hasta la ermita, El Palotero con sus torpes bailes incitando a la gente a seguirlos, el tamborilero que también juega un papel muy importante animando con sus sones y pasacalles. La riqueza de sus danzas que se remontan a tiempos lejanos. 

El valor cultural es enorme, tanto por su fiesta como por el rito ancestral que se lleva conservando desde hace siglos.


También se ha de reseñar el valor gastronómico que sigue manteniendo la tradición de degustar en esos días los Buñuelos Escardones, los de Caña, Las Rosas, Perrunillas y el Aguardiente.

No podemos dejar de mencionar los actos religiosos que son seguidos con gran devoción y emotividad por todos los fieles que acompañan al Santo en su veneración.

Son muchas las personas que acuden cada año a esta festividad, de fuera de nuestra región atraídos por la originalidad y antigüedad de los ritos que aquí se celebran.

La celebración de San Blas en Montehermoso, destaca muy por encima de otras festividades religiosas que se realizan en Extremadura, por la riqueza cultural de todos los actos que conlleva este singular evento que se ha ido enriqueciendo a lo largo de los siglos.

LA VELÁ DE SAN BLAS (2 de febrero)

La fiesta comienza al atardecer del día 2, fiesta de las Candelas. Los Negritos (ahora sin tiznar, y con indumentaria normal) acuden a casa de los mayordomos, que los obsequian con vino, aguardiente y dulces caseros. Después cuando las campanas tocan a “La Velá”, toda la comitiva se dirige hasta la iglesia, donde acuden a recoger al sacerdote y le bailan “La Zapateta”, danza que parece dedicada a rendir honores. Luego al son de pasacalles del tamboril, y escoltados por los velones de los mayordomos, se dirigen a la ermita de San Sebastián, donde repiten le misma danza.

















Al terminar continúan su procesión por el pueblo hasta llegar a la ermita de San Bartolomé, morada habitual del Santo. Allí a la puerta del templo repiten el mismo ofertorio de danzas entre vivas y cohetes. Luego ya dentro, Los Negritos se animan a bailar “La Zapateta” uno a uno, mientras los demás le acompañan con las castañuelas. El primero que se anima a salir es El Palotero, pero los demás no le dejan y cada vez que lo intenta un miembro del grupo lo empuja y ocupa su lugar. Aquí también se alienta todo el mundo y bailan desde veteranos componentes de los negritos, (embriagados de fe) hasta personas que se dejan llevar por tan singular rito.

Al terminar todos, El Palotero se decide a bailar, pero sus compañeros no le acompañan y como sus castañuelas son de corcha y no suenan, les pide ayuda. Todo esto ocurre a la luz de los velones de los mayordomos, que terminado el acto conducirán a la comitiva por el mismo recorrido de año tras año. Los negritos y los mayordomos son a continuación invitados por los mayordomos salientes, que entregaron la llave de la ermita a los actuales en la misa del año nuevo entrante. Antiguamente el grupo se quedaba toda la noche de “Alborá”, cantando canciones y avisando con pequeños toques en las puertas a antiguos mayordomos, de que después del día de San Blas visitarían sus casas para bailarles la “Zapateta”.

FIESTA DE SAN BLAS (3 de febrero)

El tres de febrero, día de “San Blas”, por la mañana el tamborilero va a recoger al Palotero en primer lugar, por ser el jefe del grupo, a continuación va recogiendo uno a uno a los Negritos, cuando están todos, se dirigen a casa de los mayordomos ataviados con el traje de gala. Al llegar a su puerta le bailan la zapateta en señal de respeto y reverencia. Luego comienza el ritual de tiznarse la cara con corcho quemado. Después un traguito de aguardiente para aguantar el frío de estos días de febrero y algunos buñuelos para comenzar con ganas la dura jornada que se les avecina. Cuando las campanas nos avisan con su alegre repicar, Negritos y mayordomos se dirigen a la iglesia para recoger al sacerdote, al que al igual que estos últimos, se le baila una Zapateta en señal de reverencia. Luego toda la comitiva sale hacia la ermita de San Bartolomé. En medio del camino muchos devotos se van uniendo en tan singular peregrinaje, al son de los pasacalles de tamboril y castañuelas. Los cohetes surcan el cielo en medio de la algarabía de los chiquillos y los gritos de las mozas casaderas. Ya en la puerta de la ermita los Negritos continúan con el baile ritual antes de entrar en el templo, a continuación se realizan los actos religiosos. Durante la consagración se toca la marcha real. Antiguamente no asistían a misa para no interferir en la misma con sus bailes y actos, que consideraban paganos.


















Al finalizar el sacramento sacan al Santo de la ermita, y allí en la misma puerta le rinden honores y reverencian con sus bailes. Los cohetes truenan con más fuerza que nunca, Los vivas se multiplican y la multitud enfervorizada se aprieta para llevar en procesión al santo. Los primeros fieles que consiguen llegar a las andas, van llenando las cestas de los mayordomos de dinero, (esta costumbre es la de llevar delante y detrás de la imagen cestas que son portadas por los mayordomos y en las que la gente va echando dinero cada vez que coge al Santo). 

La procesión inicia el mismo recorrido que año tras año, o incluso siglos, y es, el ir por las traseras de la ermita, donde se alojaba el antiguo cementerio de San Bartolomé, y salir por unas callejitas estrechas hasta la calle de San Blas. Desde allí continua la procesión hasta la plaza, donde se deja el santo en un hueco y escoltado por los mayordomos preside el amplio repertorio de danzas que bailan en su honor. Son en total diecisiete entre las que cabe destacar: la zapateta, los oficios, la culebra, la emperadora y el mambrú.

Al terminar cada una de ellas, El Palotero lanza un “Viva San Blas Bendito”, inclinándose y haciendo reverencias al santo. Mientras tanto las mujeres se afanan repartiendo dulces entre el público asistente. Las danzas finalizan con el tradicional baile de las cintas. Terminados los actos las mujeres sacan a bailar a los Negritos al son de la jota y el pollo.

Luego, después de un pequeño descanso y coger fuerzas tomando un poco de aguardiente o vino, se van con los mayordomos a pedir “La Maná” y vender los cordones de San Blas por todo el pueblo. 


INDUMENTARIA

El traje de los Negritos, es el “TRAJE DE GALA”, una singular vestimenta que destaca por sus coloridos bordados. Está compuesto por: chaleco bordado con botones de filigrana, camiseta (que antiguamente era de canalé), pañuelo de colores, calzón de paño, faja bordada, calcetas, alzapón y chías; en la cabeza actualmente llevan un gorro de aspecto militar, que según parece fue traído de la guerra de África por un vecino del pueblo, y asimilado luego por el grupo como sustituto del pañuelo que llevaban atado a la cabeza llamado “Rocaol.


El Palotero viste de forma diferente a los seis Negritos, su vestimenta es como la de un bufón, es llamativa con la finalidad de conseguir la atención de la gente (en muchas ocasiones El Palotero utilizaba sus muecas y gracias para tapar los fallos de los danzantes, si alguno se equivocaba). A su espalda lleva un zurrón de piel de cabra para guardar los instrumentos del resto del grupo. El gorro es la imitación de la mitra de un obispo, destaca por su gran colorido y adornos. También destacar sus enormes castañuelas, que son más grandes que las del resto del grupo.


















DANZAS 

Las danzas un total de diecisiete son las siguientes:

- La zapateta.
- La golondrina. 
- El cardo.
- La zarza.
- El jaramago.
- El ama del cura.
- Los oficios (representación de los oficios , como podían ser barberos, carpinteros, etc.)
- La danza del pie.
- La culebra.
- La emperadora.
- La gascona.
- Los vuelos.
- El mambrú.
- La moza gallarda.
- La sorda.
- La zorrita.
- El cordón.

















Estas danzas son presididas por El Palotero, el cual soporta un “zurrón” de piel de cabra a sus espaldas, donde el resto de los danzantes guardan sus instrumentos que son los siguientes: palos de jara, Tijera, Navaja, Martillo, Cinta, Pujavante. Son de breve duración y sus ritmos son ágiles y ligeros, con evidente matiz ritual. En algunas danzas los negritos golpean los palos de jara en suelo y luego los chocan contra los del compañero. La oposición de los símbolos del conflicto.

La danza del Mambrú es una alegoría a la guerra y ellos representan los sufrimientos y las penalidades, ejecutando de forma figurada, con muecas y mimos esta manifestación bélica, haciendo ademanes de estrangularse unos a otros y poniendo las caras lo mas feas posibles, consiguiendo arrancar con ello la algazara del publico.

Es muy habitual ver al Palotero entrometer al tamborilero y a los veteranos componentes de los negritos, que siempre suelen estar en primera fila, para inmiscuirlos en el baile, algo que causa una enorme emoción entre ellos.


El baile de la culebra donde El Palotero se dedica a romper la posición natural de los danzantes y los lleva tras de si con unos movimientos ondulantes, para luego terminar poniéndolos a cada uno en su posición inicial. Los movimientos de esta danza nos rezagan al ciclo vital de la naturaleza.

La danza de los oficios es dirigida por El Palotero y para interpretarla los Negritos sacan del zurrón de este, los instrumentos de los oficios que van a interpretar: tijeras del esquilador de ovejas, martillo del carpintero, navaja del barbero y pujavante del herrero. En algunas partes del baile, los Negritos dejan de bailar para interpretar con mimos los oficios que representan.

La Zapateta, la Culebra, el Mambrú, los Oficios y el Cordón se bailan solamente con las castañuelas, en el resto, intervienen los palos.

CANCIONES POPULARES

La golondrina 
Le dijo la golondrina al gorrión,
le dijo la golondrina al gorrión, 
tú serás mi enamorado…

El cardo
Si pica el cardo, el colorín,
si pica el cardo, el colorín.
Pique o no pique, tú di que si…

La zarza
Si la zarza no me enzarza 
la manga de mi jubón. 
Si la zarza no me enzarza
la manga de mi jubón. 
Hoy aquí, mañana en Francia, 
y otro día en Aragón…

El ama del cura

El ama del cura está mala en la cama,
y el cura le dice levanta muchacha,
y el cura le dice levanta muchacha…

Los vuelos
El águila y el gavilán, al tiempo de alzar el vuelo. 
El águila y el gavilán, al tiempo de alzar el vuelo…

La moza gallarda
Moza gallarda vente conmigo. 
No quiero no que me riñe mi tío,
no quiero no que me riñe mi tío.

La zorrita
La zorrita en el valle ¿Qué comería? 
chuchurubías.
¡Voto a san!
que las come vivas, vivas.

La sarnica
Sarnica la emperaora,
dama de tanto poder,
déjame mojar un poco,
que me sabe como miel.
Adiós madama, va por las coles,
que allí en la plaza, 
las hay mejores.

La gascona
Mi padre francés, mi madre gascona, 
y yo catalán soy de Barcelona.
Trin tran, soy de Barcelona, Trin tran.


















RITOS ANCESTRALES 

La cara tiznada con corcho quemado, es la evocación de una mascara bajo la cual encubrían su identidad, para favorecer la magia de las transformaciones y la virtud de las ruegas al Santo gargantero.

El Palotero con sus grandes castañuelas de corcho que no suenan, se ríe de todo el mundo, como representación jovial de las fiestas.

Los Negritos encarnando la leyenda, vienen al encuentro año tras año, aporreando los palos contra el suelo y golpeándolos contra los de su pareja de baile, figurando la oposición de los símbolos del conflicto.

Aquí se mezclan elementos profanos y religiosos, que se han ido enriqueciendo a lo largo de los siglos.

El papel del Palotero es el de protagonista del acto, mediador entre los danzantes y el público. El rostro está transformado para rememorar la funcionalidad del rito.

El Santo tiene fama de bondadoso y concede todo lo que se le pide a través de los oficiantes de Los Negritos.

Los collares bendecidos que en tiempos pasados se ponían al cuello, se siguen utilizando hoy en día, en forma de cordones, con el fin de ahuyentar los males de la garganta.

















Las danzas tienen un patente matiz ritual. Nos hablan de las relaciones de los pastores con los aldeanos, donde el fuego participa como elemento purificador. También hacen referencia a comportamientos bélicos, imitación de animales, oficios, expulsión del invierno, del año viejo, de la energía negativa (lucha con la positiva), estaciones (ciclo festivo invierno– primavera), día-noche, vida-muerte, fertilidad, expulsión de seres antropomórficos.

Los danzantes tiznados, parecen hacer relación a Jano embadurnado. En la mitología romana, dios de las puertas y de los comienzos, pero al que también invocaban al comenzar una guerra.

Las hostilidades están simbolizadas en la danza del “Mambrú”, donde hacen ademanes de estrangularse con muecas y mimos, representando el sufrimiento, las angustias y las penas.

La culebra simboliza el periodo vital de la naturaleza.

En los oficios hacen representación de diferentes profesiones artesanales que ejercían antaño. Simulando con muecas y mimos los quehaceres habituales de estas, el barbero afeitando, el esquilador esquilando, el carpintero serrando y el herrero golpeando su martillo.

En el baile del cordón, se entrelazan los pastores con los habitantes del concejo para reafirmar la bienvenida.

Al terminar de bailar en la plaza, hacen participes de las danzas a los hombres y mujeres del pueblo en su espíritu de integración social.

CURIOSIDADES Y ANECDOTARIO DE LOS NEGRITOS

El día de La Velá, se dedicaban a limpiar el Cordón y ensayaban en un parral o sitio oportuno, donde las cintas pudieran extenderse en su totalidad. Luego daban una vuelta por los bares y se marchaban a sus casas a recoger el gorro.

Antiguamente el día de las Candelas, en la iglesia soltaban palomas con cintas de colores atadas a sus patas, con la consiguiente algarabía por parte de los más pequeños.

En la Alborá, solamente iban los Negritos, interpretaban canciones al son de tamboril y castañuelas, envolviendo la fría noche de magia y de fe. No dejaban que nadie les acompañara, por si alguien ebrio pudiera romper esta antigua letanía. En alguna ocasión fueron acompañados por los mayordomos, pero antes pedían permiso para tal ocasión.

El día de las candelas estaban toda la noche cantando canciones que solamente ellos interpretaban. Era tal la fuerza de estas y la emoción que en la gente despertaban, que algunos paisanos embriagados de fe, habrían sus puertas de madrugada, agasajándolos con comida, dulces, vino y aguardiente. Tal era la devoción mostrada que los había que salían a recibirlos en paños menores. 

A partir de las doce de la noche y ya sin los mayordomos, los Negritos iban por todo el pueblo, avisando a todas las personas que habían sido mayordomos en años anteriores, para el día de San Blas o al siguiente, bailarles la “Zapateta”. Lo hacían dándoles unos toquecitos en las puertas, sin decir nada más. Para cumplir con todo el mundo. Antiguamente estaban el 4 y 5 de febrero recorriendo las calles, hasta terminar con todos los compromisos que los requerían.

Al clarear (amanecer) volvían a casa fatigados de tanta algarabía y después de descansar un poco se cambiaban de ropa, poniéndose ya el traje de gala, luego acudían a ensayar un poco y comenzaban a tiznarse la cara con un trozo de corcha quemada.


Como es de suponer después de toda la noche cantando, bien comidos y el estomago regado de buenos vinos de pitarra y aguardiente, la cabeza no estaba en las mejores condiciones para afrontar los bailes, por eso de vez en cuando se equivocaba alguno, a lo que raudo acudía El Palotero y empezaba a hacer muecas al público y a restregar su cara entre las mozas para tiznarlas, consiguiendo con esto atraer la mirada de la gente y tapar los fallos de los Negritos. En más de una ocasión al bailar el baile del cordón se equivocaban, y entonces se ponían a discutir entre ellos, no queriendo ninguno asumir la culpa. En cierta ocasión y ya para terminar con las disputas, decidieron que si esto volvía a ocurrir soltarían todos los cordones a la vez y volverían a comenzar de nuevo. 

Antiguamente en la celebración religiosa se quedaban a la puerta de la ermita, por que los bailes provenían de ritos paganos. Hoy en día eso ya no se hace y se entra dentro por respeto y devoción al santo.

Los componentes de los Negritos tenían fama de bohemios y juerguistas, no es para menos, ya que antes tenían que estar hasta cuatro días de celebración; las Candelas, San Blas y dos días después más, hasta consumar el rito de cumplir con todo el mundo que los requería.

El gorro militar, parece ser que se introdujo después de la guerra de África, por algún paisano que participo en la contienda. Al verse ellos tan “pinchos” con semejante atuendo a la cabeza, decidieron instaurarlo como tocado en su cabeza, sustituyendo al “Rocaol”, pañuelo de colores que se ponían anudado con picos colgando a un lado, y el sombrero que era utilizado en varias ocasiones.

Por los albores del año 1928 y el día después de la celebración de San Blas, El Palotero de aquel entonces tío Juan nene, insto unas mujeres a participar en la fiesta, a lo que rápidamente respondieron uniéndose al grupo totalmente engalanadas y tirando de castañuelas. Tres fueron las que se pusieron de pareja con otros tantos Negritos, la más arrestada se puso de Palotera, y eso que tan solo contaba con doce años. Esta era Míguela Clemente Fuentes (Míguela Peña).

En casa de Don Honorio, dentro de su hermoso corral, bailaron todos los bailes. Lo hicieron tan bien, que al terminar tío Juan Nene exclamó “anda con la Míguela, si ha sacado más perras que yo siendo Palotera”.

A Juan Sánchez Alcón, “Juan Palotero” (mi padre), le dio la alternativa Jacinto Rey, legendario Palotero de mitad del siglo XX. También entró por aquel entonces Marciano Domínguez, “Marciano Jierra”, uno de los personajes más singulares y simpáticos que se recuerdan del grupo de los Negritos.

A mediados del siglo XX, celebración de San Blas. Siendo párroco Don Sergio Holgado Escribano, se hizo la representación más fiel de la Leyenda de los Negritos. El grupo bailaba el centro de la plaza, en el centro presidía el Santo, y a un lado Don Sergio subido en un sillón en lo alto, era continuamente reverenciado por el Palotero.

ANECDOTAS DE LA CORONACIÓN DE LA VIRGEN PUERTO

En el parque de la Coronación, tres aviones trimotores surcaban el cielo tirando pétalos de flores, que se esparcían por todo el recinto, pero por accidente cayó una caja llena de pétalos sin abrirse, y como si de un milagro se tratara, fue a caer en un claro entre la multitud de gente allí congregada. 

La bandera la echó Julián González Romero pese a los intentos de que fuera otra persona la que lo hiciera, pero el párroco de la ermita de la Virgen del Puerto se negó y dijo que era Julián quien tenía que cumplir con esa tradición, que venía realizando desde hacía ya varios años.

Por aquel entonces fue tamborilero Ovidio, ya que Argimiro Cazulo se hallaba con la compañía de Doña Concha Piquer, con la que estuvo de gira durante varios meses por toda España. 

Al terminar de bailar y ya subidos en el escenario, le dijo Juan Palotero a Marciano Jierra, “a mi estos señores o me dan la mano o me tiro de cabeza del escenario”, a lo que Marciano contestó, “no hombre Juan, como vas a hacer eso, ¡donde vamos a encontrar a otro que haga el tonto mejor que tú!.” No hizo falta que Juan cumpliera con lo dicho, ya que todos los obispos y sacerdotes allí congregados, fueron a estrechar la mano de Los Negritos, emocionados por el singular homenaje que rindieron a la Virgen del Puerto.

Después de todos los actos, un grupo de gente venido de Madrid, los cogió y se los llevó de bares por Plasencia, animando con sus canciones tan insólita comparsa. Iban a gastos pago, ya que según contaban, ellos ponían la diversión y los otros las perras. 

En un momento a Midio “risa” se le vino a la imaginación una cosa y le espetó a Marciano lo siguiente “yo esto no lo veo bien, teníamos que hacer como los artistas, que cuando terminan de actuar se quitan la ropa.” Marciano se quedó pensando y al rato le contestó. “No Midio, nosotros no podemos hacer eso, los artistas son los artistas, pero nosotros si nos quitamos el traje no somos nadie.” 

“Se gastaron un capital con nosotros”, según contaba Marciano. “Estuvimos toda la noche cantando hasta que nos vino el día, tanto fue, que Ovidio a esas horas, cuando iba tocando, llevaba las fajas arrastrando de la media torta que tenia”. 

En otra ocasión cuando fueron a bailar fuera, después de la actuación se fueron a cenar y se estuvieron hasta bien tarde cantando. En eso que alguien aprovecho para echarles un purgante en el vino. Cuando se fueron a la cama y empezaron los efectos, Corrían desesperados y se tiraron toda la noche despiertos.

COSTUMBRES Y TRADICIONES POPULARES DE EXTREMADURA

“Los Negritos de San Blas en Montehermoso".

La festividad de San Blas el día 3 de Febrero, cuenta en Montehermoso con una de las manifestaciones folklóricas y culturales más antiguas que existen en nuestra región. Desde el siglo XVI se tiene constancia de la celebración de esta fiesta en nuestra localidad.

El componente etnográfico que rodea tan singular acto, con ritos y costumbres que llevan celebrándose desde épocas remotas, hacen que sea desde el punto de vista de atracción turística y de conservación de tradiciones populares, uno de los acontecimientos mas importantes de nuestra comunidad. La originalidad y riqueza antropológica de esta manifestación cultural, destaca muy por encima de la de otros lugares. 

Los Negritos en la Coronación de la Virgen del Puerto en Plasencia, 27 de abril de 1952.

Prueba de la importancia de esta fiesta y de la repercusión que el grupo de los Negritos de Montehermoso tiene en toda la comarca, es que fueron invitados, junto con el grupo de “Las Italianas” de Garganta la Olla, para actuar con motivo de los actos de la Coronación de la Virgen del Puerto en Plasencia, el 27 de abril de 1952. El 27 de abril del 2002 con motivo de del 50 aniversario de la coronación, volvieron a ser convocados, dejando constancia de la importancia de este grupo, principal exponente folklórico de Extremadura, por aquel entonces tuve la ocasión de acompañarlos en esta fecha tan especial. Los Negritos bailaron para esta ocasión con el "rocaol" que es el pañuelo que llevan a la cabeza, tal y como hicieron 50 años antes. Cabe destacar tambien, que estuvieron presentes en la Coronación de la Virgen de Argeme en Coria, el 20 de mayo de 1956. 

             Los Negritos en la Coronación de la Virgen de Argeme en Coria, 20 de mayo de 1956. 
Foto Karpint.

Hay muchísimas fiestas en Extremadura, pero pocas reúnen tantos condicionantes que tengan tanta relevancia desde el punto de vista turístico y que supongan una valoración de la cultura y de las tradiciones populares.

Es un hecho significativo que numerosos investigadores hayan estudiado tan peculiar celebración, atendiendo a los valiosos rasgos tradicionales presentes en la citada festividad (música, danza, vestimenta, organización). Todas estas actuaciones la convierten en un fenómeno de alto valor patrimonial dentro de nuestra comunidad.


* Los comentarios sobre las anécdotas de la Coronación de la Virgen del Puerto transcriben literalmente la entrevista realizada con algunos de los antiguos componentes de Los Negritos. Como es costumbre habitual se ponen los apodos o motes de los protagonistas, guardando el mayor respeto hacia todos los componentes, hacia los que guardo un especial cariño.

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